| Conviviendo con los demás | ||
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| Continúe en el desierto -¿Por qué vive usted en el desierto? -Porque no consigo ser lo que deseo. Cuando empiezo a ser yo mismo, las personas me tratan con falsa reverencia. Cuando soy verdadero en lo que concierne a mi fe, entonces las mismas personas empiezan a desconfiar. Todos se creen más santos que yo, pero se fingen pecadores por miedo a insultar mi soledad. Procuran mostrar continuamente que me consideran un santo, y de esta manera se transforman en emisarios del demonio, tentándome con el Orgullo. -Su problema no es intentar ser quien realmente es, sino aceptar a los demás como son. Y si va a continuar actuando así, lo mejor será que continúe en el desierto –dijo el caballero, alejándose.
Perdonando a los enemigos El abad le preguntó a su alumno preferido cómo andaba su progreso espiritual. El alumno respondió que estaba consiguiendo dedicarle a Dios todos los momentos del día. -Entonces, ya sólo te falta perdonar a tus enemigos. El muchacho se quedó desconcertado: -¡Pero si yo no odio a mis enemigos! -¿Tú crees que Dios está enfadado contigo? -¡Claro que no! -Y de todas maneras tú imploras Su perdón, ¿no es verdad? Pues haz lo mismo con tus enemigos, aunque no los odies. El que perdona está lavando y perfumando su propio corazón.
Por qué dejar al hombre para el sexto día Un grupo de sabios se reunió para discutir la obra de Dios; querían saber por qué no había creado al hombre hasta el sexto día. -Él quería organizar bien el Universo antes, de manera que pudiésemos disponer de todas las maravillas de la creación– dijo uno. -Él quiso primero hacer algunas pruebas con animales, para luego no cometer los mismos errores con nosotros –sostenía otro. En esos momentos llegó al encuentro un sabio judío, y se le comunicó el tema de la discusión: -Y en su opinión, ¿por qué Dios esperó al sexto día para crear al hombre? -Es muy sencillo –comentó el sabio. –Para que, cuando nos asaltase la vanidad, pudiésemos pensar: hasta el insignificante mosquito tuvo prioridad en la labor Divina.
El reino de este mundo Un viejo ermitaño fue invitado en cierta ocasión a ir a la corte del rey más poderoso de su tiempo. -Yo envidio a los hombres santos, que se conforman con tan poco –comentó en soberano. -Yo le envidió a Su Majestad, que se contenta con menos aún que yo. Yo tengo la música de las esferas celestes, tengo los ríos y las montañas del mundo entero, y tengo la luna y el sol, porque llevo a Dios en mi alma. Su Majestad, sin embargo, apenas tiene este reino.
Cuál es el mejor camino Cuando preguntaron al abad Antonio si el camino del sacrificio conducía al cielo, respondió: - Existen dos caminos de sacrificio. El primero es el del hombre que mortifica la carne y hace penitencia porque piensa que estamos condenados. El hombre que sigue este camino se siente culpable y se juzga indigno de vivir feliz. “El segundo camino es el que recorre aquél que, aun sabiendo que el mundo no es perfecto como deseamos, reza, hace penitencia, ofrece su tiempo y su trabajo para mejorar lo que le rodea. Entiende que la palabra sacrificio viene de sacro oficio, el oficio sagrado. En este caso, la Presencia Divina le ayuda todo el tiempo, y él consigue resultados en el cielo”.
El trabajo de la labranza El muchacho atravesó el desierto y llegó finalmente al monasterio de Sceta. Una vez allí, solicitó presenciar una de las charlas del abad, y obtuvo permiso para ello. Aquella tarde, el abad reflexionó sobre la importancia del trabajo de labranza. Al final de la charla, el muchacho le comentó a uno de los monjes. -Me he quedado muy impresionado. Pensé que escucharía un sermón iluminado sobre las virtudes y los pecados, y el abad sólo hablaba de tomates, irrigación y cosas por el estilo. En el lugar de donde vengo, todos creen que Dios es misericordia, que basta con rezar. El monje sonrió y respondió: - Aquí nosotros pensamos que Dios ya hizo su parte, y que ahora nos toca a nosotros continuar el proceso. |
lunes, 2 de noviembre de 2009
CUENTOS CORTOS DE PAULO COELHO
domingo, 18 de octubre de 2009
PROBLEMAS DE COMUNICACION (Paulo Coelho)
Frente a la catedral
Me estaba sintiendo muy solo en plena ciudad de Nueva York, a la salida de una misa en la catedral de Saint Patrick, cuando, de repente, se me acercó un brasileño:
- Tengo una gran necesidad de hablar con usted – me dijo.
Me entusiasmé tanto con el encuentro, que comencé a hablar de todo lo que me parecía importante: de magia, de bendiciones divinas, de amor. Él lo escuchó todo en silencio, me dio las gracias, y se fue.
En lugar de alegría, yo sentí entonces una soledad aún mayor que la de antes. Sólo más tarde me daría cuenta de que, llevado por el entusiasmo, no le había prestado la debida atención al deseo de aquel brasileño:
El de hablar conmigo.
En realidad todas mis palabras se perdieron en el aire, pues no era eso lo que el Universo quería entonces de mí. Yo habría resultado mucho más útil si me hubiera parado a escuchar lo que él tenía que contarme.
¿A quién queremos?
Ya de niños, nos preguntan: ¿Quieres a papá? ¿Quieres a la tía? ¿Quieres a tu profesor?
Nadie nos pregunta: ¿Tú te quieres a ti mismo?
Y terminamos gastando gran parte de nuestra vida y de nuestra energía en intentar agradar a los demás. Pero, ¿y qué hay de nosotros? El jesuita Anthony Mello cuenta una genial historia sobre este asunto.
Una mujer y su hijo se encuentran en una cafetería. Tras escuchar el pedido de la madre, la camarera se dirige al niño:
-¿Y tú qué vas a querer?
-Un perrito caliente.
-De eso nada – salta la madre – Lo que él quiere es un filete de ternera con guarnición de verduras.
La camarera, ignorando el comentario, le pregunta al chico:
-¿Lo quieres con mostaza o con kétchup?
-Con los dos – responde el chico.
Y a continuación se vuelve hacia la madre, todo sorprendido:
-¡Mamá!¡ELLA CREE QUE SOY DE VERDAD!
Nadie se lo cree
Cuenta la leyenda que, justo después de su Iluminación, Buda decidió pasear por los campos. En el camino se cruzó con un labrador, que se quedó impresionado con la luz que emanaba del maestro.
-Amigo, ¿quién eres tú? – preguntó el labrador – Pues tengo la sensación de estar delante de un ángel, o de un Dios.
-No soy ni lo uno ni lo otro – respondió Buda.
-¿Acaso eres entonces un poderoso hechicero?
-No, tampoco.
-En ese caso, ¿qué es lo que te hace tan diferente de los demás hasta el punto de que un simple campesino como yo pueda sentirlo?
-Soy apenas alguien que despertó a la vida. Nada más. Pero le digo esto a todo el mundo, y nadie se lo cree.
El paraguas
Como ordena la tradición, antes de entrar en la casa del maestro zen, el discípulo dejó junto a la puerta sus zapatos y su paraguas.
-He visto por la ventana que estabas llegando – comentó el maestro - ¿Has dejado los zapatos a la derecha o a la izquierda del paraguas?
-No tengo ni la menor idea. Pero, ¿qué importancia tiene? ¡Yo estaba pensando en el secreto del Zen!
-Si no le prestas atención a la vida, nunca aprenderás nada. Comunícate con la vida, dale a cada segundo la atención que merece; éste es el único secreto del Zen.
viernes, 2 de octubre de 2009
CERRANDO CIRCULOS (Paulo Coelho)
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!
PERSIGUIENDO LOS SUEÑOS (Paulo Coelho)
Quien se atreve a tener un proyecto en su vida, quien tiene el valor de dejarlo todo para vivir su Leyenda Personal, acabará logrando sus objetivos. Lo importante es mantener el fuego en el corazón, y tener resistencia para superar los momentos difíciles.
Recuerden: el deseo que está en nuestra alma no vino de la nada; Alguien lo puso allí. Y este Alguien, que es puro amor y sólo desea nuestra felicidad, sólo hizo eso porque nos dio, junto al deseo, las herramientas para hacerlo realidad.
La subida arriesgada
Durante una tempestad, el peregrino llega a un albergue, y el dueño le pregunta adónde se dirige.
-Voy a las montañas- responde.
-Olvídelo – dice el dueño-. Es una subida peligrosa, y el tiempo no acompaña.
-Iré de todas formas –responde el peregrino-. Si mi corazón ya ha llegado allí, no será difícil que este cuerpo lo siga.
¿Cuál es el precio?
-¿El precio de vivir un sueño es mucho mayor que el de vivir sin arriesgarse a soñar? –preguntó el discípulo.
El maestro lo llevó a una tienda de ropa. Allí, le pidió que se probase un traje que era exactamente de su talla. El discípulo obedeció, y se quedó maravillado con la calidad de la ropa.
A continuación, el maestro le pidió que se probase el mismo traje, pero de una talla mucho mayor a la suya. Y el discípulo así lo hizo.
-Éste no sirve. Me está demasiado grande.
-¿Cuánto cuestan estos trajes? –le preguntó el maestro al vendedor.
-Los dos tienen el mismo precio. Sólo se diferencian en la talla.
A la salida de la tienda, el maestro le comentó a su discípulo:
-Vivir el sueño, y abandonar el sueño, también tienen el mismo precio, muy caro en ambos casos, generalmente. Pero la primera actitud nos lleva a comulgar con el milagro de la vida, mientras que la segunda no nos sirve para nada.
La búsqueda del camino
– Estoy dispuesto a dejarlo todo. Por favor, acépteme como su discípulo.
– ¿Cómo escoge un hombre su camino?
– A través del sacrificio. Un camino que exige sacrificio es un camino verdadero.
El abad se tropezó con una estantería. Un jarrón rarísimo saltó de su lugar, y el joven se arrojó al suelo para agarrarlo. Cayó con una mala postura y se rompió el brazo, pero logró salvar el jarrón.
– ¿Qué sacrificio es mayor: ver el jarrón hecho trizas, o romperse el brazo para salvarlo?
– No lo sé.
– En ese caso, no pretendas que el sacrificio determine tu elección. El camino se elige por nuestra capacidad de comprometernos con cada paso que damos mientras lo recorremos.
El discípulo embriagado
Un maestro zen tenía centenas de discípulos. Todos rezaban cuando había que hacerlo, excepto uno, que se pasaba el día borracho.
El maestro fue envejeciendo. Algunos de los discípulos más virtuosos comenzaron a discutir quién sería el nuevo líder del grupo, quién acogería los importantes secretos de la Tradición.
En la víspera de su muerte, sin embargo, el maestro llamó al discípulo borracho y le transmitió a él los secretos ocultos.
Un auténtico sentimiento de rebelión se apoderó de todos los demás.
-¡Qué vergüenza! – gritaban por las calles -. Todo este tiempo nos sacrificamos por un maestro equivocado, que no sabe valorar nuestras cualidades.
Escuchando la algarabía que había fuera, el maestro agonizante comentó:
-Yo necesitaba transmitir estos secretos a un hombre que conociese bien. Todos mis alumnos eran muy virtuosos, y sólo mostraban sus cualidades. Eso es peligroso, pues la virtud en muchas ocasiones sirve para esconder la vanidad, el orgullo, o la intolerancia.
Por eso elegí al único discípulo que conocía realmente bien, puesto que podía ver su debilidad: la bebida.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
EL DERECHO COMO METAFORA (Paulo Coelho)
Soy una persona que cree en el sistema judicial. A pesar de todos los inconvenientes, vemos –por ejemplo- a las Suprema Corte de los Estados Unidos condenando la tortura como técnica para interrogatorios, aunque el presidente del país, y su vice también, intentan justificarla mediante artimañas legales.
No obstante, esta creencia mía no la comparte mucha gente. Un amigo abogado me dijo que “el derecho no fue pensado para resolver problemas, sino para prolongarlos indefinidamente”. Apenas como ejercicio de imaginación, resolví aplicar su tesis para analizar el Génesis, el primer libro de la Biblia.
Si al inicio de los tiempos el derecho hubiera estado tan desarrollado como en nuestros días, todos nosotros aún nos encontraríamos en el Paraíso, mientras que Dios todavía estaría enfrentándose a recursos, apelaciones, cartas rogatorias, exhortos, medidas cautelares, etc., y seguiría explicando en inacabables audiencias su decisión de haber expulsado a Adán y a Eva del Paraíso apenas porque éstos transgredieron una ley arbitraria, sin ningún fundamento jurídico: no comer el fruto del Bien y del Mal.
Si Él no quería que eso sucediese, ¿por qué puso el famoso árbol en mitad del jardín, en lugar de fuera de los muros del Paraíso? Si se llamara para defender a la pareja a un abogado con experiencia, éste podría apoyar sus argumentaciones en la “omisión administrativa”: no bastándole con plantar el árbol en un lugar inapropiado, Dios no puso carteles de advertencia en las cercanías, ni lo rodeó con ninguna valla, no adoptando, por lo tanto, los requisitos mínimos de seguridad, e incluso exponiendo al peligro a todos los que pasaban.
Otro abogado lo acusaría de “inducción al crimen”: empezó mostrando claramente a Adán y a Eva dónde se encontraba el árbol. Si no hubiese dicho nada, generaciones y generaciones de seres humanos habrían pasado por esta Tierra sin que nadie llegase a interesarse por el fruto prohibido –ya que debía encontrarse en el medio de un bosque lleno de árboles similares y, por lo tanto, no destacaría en absoluto.
Pero lo que cuenta el Génesis sucedió antes de que hubiera sistema judicial y, de esta manera, Dios tuvo una completa libertad de acción. Escribió una única ley, y encontró la manera de convencer a alguien para que la transgrediera, sólo para poder inventar el Castigo. Sabía muy bien que Adán y Eva acabarían aburridos de tanta cosa perfecta y, más tarde o más temprano, pondrían a prueba Su paciencia. Se quedó allí esperando, porque también Él (Dios Todopoderoso) estaba aburrido con todo funcionando tan perfectamente: si Eva no hubiese probado la manzana, ¿qué habría ocurrido digno de interés durante los últimos cientos de miles de años?
Nada.
Cuando se violó la ley, Dios (Juez Todopoderoso) llegó incluso a simular una persecución, como si no conociese bien todos los escondrijos posibles. Con los ángeles viéndolo todo y pasándolo fenomenal con la bromita (la vida para ellos también debía ser muy aburrida, desde que Lucifer dejara el cielo) Él encuentra finalmente a Adán:
¿Dónde estás? – pregunta Dios, sabiendo perfectamente la respuesta, a pesar de lo cual no lo alerta de las posibles consecuencias de sus palabras. No dijo la famosa frase que tanto escuchamos en las películas: “Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra”.
-Escuché tus pasos en el jardín, tuve miedo y me escondí, porque estaba desnudo – respondió Adán, sin tener conciencia de que, desde el momento en que hizo esta afirmación, pasó a ser reo confeso de un crimen.
Listo. Mediante un truco bien sencillo, en el que aparenta no saber dónde se encontraba Adán después de su fuga, Dios consiguió lo que se proponía. Expulsó a la pareja, sus hijos acabaron pagando también por el crimen (como sucede hasta hoy con los hijos de los delincuentes) y el sistema judicial acabó siendo inventado: leyes, transgresión de las leyes, juicios y penas.
sábado, 5 de septiembre de 2009
LA MONTAÑA MAGICA (Paulo Coelho)
Creo que una de las más bellas regiones del mundo es el Languedoc, una parte de los Pirineos que se encuentra al sudoeste de Francia. He estado allí algunas veces, y me han impresionado sus valles, montañas, vegetación y ríos. Sin embargo, como el ser humano es absolutamente imprevisible, fue precisamente en este magnífico lugar donde nació la primera gran “herejía” europea: el catarismo.
Se han escrito muchos libros sobre el tema. No obstante, se puede resumir la filosofía cátara en una frase muy sencilla: el Universo fue creado por el demonio. Toda esta belleza aparente es una obra diabólica.
Según la enciclopedia, los cátaros creían en la existencia de dos dioses, un dios del bien (Dios) y otro del mal (Satán), que había creado el mundo material. Eso les llevó a hacer votos de castidad, pues se negaban a procrear y dar más adeptos al diablo. Se llamaban a sí mismos “perfectos,” y estaban dispuestos al martirio para probar la importancia de su creencia.
El final simbólico del movimiento, que desencadenó las primeras cruzadas de las que se tiene noticia, tuvo lugar el día 15 de marzo de 1244 en la fortaleza de Montségur: después de un prolongado asedio, durante el cual se les dio a elegir entre la conversión al catolicismo o la muerte, aproximadamente 250 “perfectos”, hombres, mujeres y niños, bajaron la montaña cantando y se tiraron a las llamas de la hoguera encendida con esa finalidad.
Durante mucho tiempo me interesé por el catarismo. En 1989 conocí a Brida O’Fern (más tarde, personaje de uno de mis libros), que había sido cátara en una encarnación anterior. A comienzos de aquel mismo año había conocido a Mónica Antunes, en aquella época sólo amiga mía, y hoy todavía amiga mía y agente literaria.
Como yo necesitaba, por razones espirituales, hacer el camino cátaro (una ruta que une los castillos/fortalezas de los “perfectos”), la invité a tomar parte en un trecho del recorrido.
Mónica y yo llegamos al pie de la montaña de Montségur en una tarde de agosto: habíamos planeado subirla al día siguiente. Después de comer fuimos a charlar al lugar donde se había encendido la hoguera, casi 800 años antes (indicado por un insignificante monumento). El cielo estaba encapotado, con nubes tan bajas que ni siquiera podíamos ver las ruinas en lo alto del gigantesco peñasco. Para provocar a Mónica, dije que tal vez sería interesante subir aquella misma noche. Ella respondió que no, y yo me sentí aliviado: ¿y si hubiera dicho que sí?
En ese momento, para un coche, de la misma marca y color que el mío. Sale de él un irlandés y pregunta, como si fuéramos de la región, por dónde se puede subir a la roca. Le sugiero que lo haga con nosotros al día siguiente, pero él está decidido a subir esa misma noche: quiere ver la salida del sol allá en la cima, dice que tal vez él también fue cátaro en una vida anterior. ¿Podríamos prestarle una linterna?
Y todo parece encajar: Brida, la obligación de hacer el camino cátaro, la broma minutos antes con Mónica, y ahora aquel hombre allí, con un coche igual al mío. Es una señal. Voy al hotel de la aldea donde estamos hospedados y consigo una linterna, la única que hay.
Mónica parece asustada, pero yo le digo que debemos seguir adelante. Señales, son las señales, le digo. El recién llegado pregunta dónde está el camino. No importa, respondo, basta con subir. El camino es ir hacia la cima.
Y durante un tiempo que no consigo recordar, los tres escalamos por la noche una montaña que no conocemos, y donde la nieve sólo nos permite ver unos palmos delante de nosotros. Finalmente, atravesamos las nubes, el cielo se llena de estrellas, hay luna llena, y, delante de nosotros, la puerta de la fortaleza de Montségur.
Entramos, contemplamos las ruinas. Admiro la belleza del firmamento, me pregunto cómo llegamos allí sin ningún percance, pero pienso que es mejor dejarse de preguntas y tan sólo admirar el milagro. Los cátaros contemplaban este mismo cielo, y aun así pensaban que todas estas estrellas eran obra del demonio. Jamás entenderé a los cátaros, por mucho que respete la integridad con la que se entregaban a su fe.
Volví a Montségur y subí la montaña en otras ocasiones, pero nunca más conseguí encontrar el camino que tomamos aquella noche de agosto de 1989.
Los misterios existen.
jueves, 20 de agosto de 2009
FRASES ALQUIMISTAS (de Paulo Coelho)
PARA USTEDES UNA RECOPILACION DE LAS FRASES QUE MAS ME IMPRESIONARON DE "EL ALQUIMISTA", de PAULO COELHO. SI NO LO TIENEN PIDANMELO Y SE LOS HAGO LLEGAR
Todos los seres estamos en el mundo para algo. Nuestra existencia tiene un sentido. Cada uno tenemos una misión que cumplir. Un camino que seguir. Un sueño que conquistar y que vivir. Un tesoro para buscarlo y encontrarlo. Una Leyenda Personal. Una vocación.
Pero muchas veces los hombres no vivimos nuestra Leyenda Personal, sino que nos instalamos en la seguridad de lo que ya tenemos y abandonamos la búsqueda de nuestro tesoro y no vivimos nuestro sueño.
Paulo Coelho, en el Alquimista, nos cuenta la historia de un muchacho, Santiago, que sigue el camino de sus sueños, para buscar su tesoro personal. Y durante este camino pasa por muy diversas situaciones: se hace pastor de ovejas en Andalucía y aprende de las ovejas, se encuentra con el rey Melquisedec que le dice que tiene que vender sus ovejas y partir hacia Egipto, vende las ovejas, cruza el estrecho, trabaja un año en una tienda de un vendedor de cristales, parte en una caravana por el desierto, llega a un oasis donde encuentra el Amor, conoce un Alquimista que le acompaña de nuevo por el desierto, habla con el viento y con el sol, y llega finalmente a las Pirámides de Egipto... Y en todo su caminar va aprendiendo a escuchar las señales que Dios puso en el mundo para guiarnos hacia nuestro destino y hacia nuestra felicidad, y va aprendiendo a escuchar la voz del desierto, del viento, del sol... y la voz de su propio corazón...
El Alquimista es un libro mágico y maravilloso, que hay que leer y releer. A continuación pongo algunas frases entresacadas de ese magnífico libro. Y las pongo precisamente para incitar a su lectura a aquellos que todavía no lo hayan leído o a su relectura a aquellos que ya lo tienen un poco olvidado. Si quereis de verdad entender estas frases necesitais leerlas en su contexto y para ello solo teneis que leer o releer el Alquimista.
Que no abandoneis nunca el camino de vuestros sueños.
"Cuando quieres alguna cosa, todo el Universo conspira para que la consigas"
"...antes de entender y sentir la presencia de Dios, el pensamiento de que todo se acabaría un día me desesperaba".
“Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante.”
"...los sueños son el lenguaje de Dios"
“Un pastor corre siempre el riesgo de los lobos o de la sequía, y eso es lo que hace que el oficio de pastor sea más excitante.”
"Las cosas simples son las más extraordinarias, y sólo los sabios consiguen verlas"
“Cuando todos los días parecen iguales es porque las personas han dejado de percibir las cosas buenas que aparecen en sus vidas siempre que el sol cruza el cielo.”
"El muchacho comenzó a envidiar la libertad del viento, y percibió que podría ser como él"
"Dios escribió en el mundo el camino que cada hombre debe seguir".
"No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa"
“El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.”
"Existe un lenguaje que va más allá de las palabras"
"...lo que más seduce a los hombres es la belleza"
"A veces es imposible detener el río de la vida"
"Nunca desistas de tus sueños"
"Todo lo que está sobre la faz de la Tierra se transforma siempre, porque la Tierra está viva, y tiene una alma"
“Imagina qué pasaría si todo el mundo se pusiera a transformar el plomo en oro. En poco tiempo el oro no valdría nada.”
"Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz".
"Tal vez Dios haya creado el desierto para que el hombre pueda sonreir con las palmeras"
"Finalmente apareció una moza... Entonces fue como si el tiempo se parase y el Alma del Mundo sugiese con toda su fuerza ante él. Cuando vio sus ojos negros, sus labios indecisos entre una sonrisa y el silencio, entendió la parte más importante y más sabia del Lenguaje que todo el mundo hablaba y que todas las personas de la tierra eran capaces de entender en sus corazones. Y esto se llamaba Amor, algo más antiguo que los hombres y que el propio desierto, y que sin embargo resurgía siempre con la misma fuerza dondequiera que dos pares de ojos se cruzaban como se cruzaron los de ellos delante del pozo..."
“Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo, y sólo existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma Mano. La Mano que despierta el Amor, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana”
“Las dunas cambian con el viento, pero el desierto sigue siendo el mismo.”
"...si prestas atención al presente, podrás mejorarlo. Y si mejoras el presente, lo que sucederá después también será mejor"
“El mal no es lo que entra en la boca del hombre... el mal es lo que sale de ella.”
“El amor nunca impide a un hombre seguir su Leyenda Personal. Cuando esto sucede, es porque no era el verdadero Amor, aquel que habla el Lenguaje del Mundo".
“Dios lo creó [al mundo] para que, a través de las cosas visibles, los hombres pudiesen comprender sus enseñanzas espirituales y las maravillas de su sabiduría.”
"Es natural que se tenga miedo de cambiar por un sueño todo aquello que ya se consiguió"
“El miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento“
"...su corazón... le dijo que todo hombre feliz era un hombre que llevaba a Dios dentro de sí. Y que la felicidad se podía encontrar en un simple grano de arena del desierto... Porque un grano de arena es un momento de la Creación, y el Universo tardó miles de millones de años para crearlo"
"Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando... Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado, y que es el camino de la Leyenda Personal y de la felicidad"
“Una búsqueda comienza siempre con la Suerte del Principiante. Y termina siempre con la Prueba del Conquistador.”
“La hora más oscura es la que viene antes del nacimiento del sol.”
“Nadie deja de sufrir las consecuencias de cada cosa que sucede bajo el sol.”
"Los ojos muestran la fuerza del alma"
“Sólo una cosa hace que un sueño sea imposible: el miedo a fracasar.”
"El Amor es la fuerza que transforma y mejora el Alma del Mundo... cuando amamos siempre deseamos ser mejores de lo que somos"
Las frases anteriores las subrayé cuando leí El Alquimista por segunda vez. La primera vez que lo leí escribí esta frase, que para mi representaba en aquel momento una especie de resumen del libro:
"Tu tesoro está cerca,
está aquí,
está a tu lado;
pero tú no lo ves,
no puedes verlo;
Será preciso
que recorras un largo camino
para que cuando vuelvas puedas,
con tu corazón nuevo,
encontrar y ver tu tesoro
y disfrutar de su belleza".
EL PECADO Y LAS RELIGIONES (de Paulo Coelho)
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| Cristianismo: La partida de ajedrez Dijo el joven al sacerdote zen: “Me gustaría entrar en el monasterio, pero nada de lo que he aprendido es importante. Todo lo que mi padre me enseñó es a jugar al ajedrez, algo que no sirve para alcanzar la iluminación.” El sacerdote pidió que le trajeran un tablero, llamó a un monje y le ordenó que jugara con el muchacho, añadiendo: “el que pierda, morirá.” El joven se dio cuenta de que estaba luchando por su vida, y el tablero se convirtió en el centro del mundo. Sin embargo, como conocía todas las estrategias, enseguida vio que el monje iba a perder. Se preparaba para el golpe final, cuando observó la miraba de santidad de su adversario. Comenzó a cometer errores a propósito; prefería morir, pues el monje podría ser más útil a la humanidad. De repente, el sacerdote tiró el tablero al suelo. "Has aprendido más de lo que te enseñaron,” dijo. “Sabes que el camino de la luz no está hecho sólo de concentración, sino también de compasión. Te acepto como mi discípulo.”
Judaísmo: Perdonando con el mismo espíritu El rabino Nahum de Chernóbil vivía siendo ofendido constantemente por un comerciante. Un día los negocios de este último comenzaron a andar muy mal. “Debe de ser el rabino, que está pidiendo venganza a Dios”, pensó. Y fue a pedir disculpas a Nahum. Yo te perdono con el mismo espíritu que tú me has perdonado – respondió el rabino Pero las pérdidas de aquel hombre continuaron creciendo cada vez más, hasta quedar completamente arruinado. Los discípulos de Nahum, horrorizados, fueron a preguntarle sobre lo ocurrido. -Yo lo perdoné, pero él siguió odiándome desde el fondo de su corazón – dijo el rabino -. Por eso, su odio fue contaminando todo lo que hacía, y el castigo de Dios se hizo aún más duro de lo que ya era.
Islam: dónde está Dios En una pequeña aldea de Marruecos, un imán contemplaba el único pozo de toda la región. Otro musulmán se aproximó: – ¿Qué hay allí dentro? –Ahí está escondido Dios. – ¿Que Dios está escondido dentro de este pozo? ¡Eso es pecado! Lo que usted está viendo debe de ser una imagen que los infieles dejaron ahí. El imán le pidió al otro que se acercase y se asomase al borde. Reflejado en el agua, éste pudo ver su propio rostro. – ¡Pero si ése soy yo! – Exactamente. Ahora ya sabes dónde se esconde Dios. |
miércoles, 19 de agosto de 2009
ENTREVISTA A PAULO COELHO
Juan Bidart Temperley
-¿Qué lugar ocupa el silencio en su vida? ¿Encontró la manera de expresarlo con palabras o le gustaría explorar otros lenguajes?
-Me encanta el silencio. Muchas veces lo necesito, pero entiendo muy bien lo que usted quiere decir: se refiere al hecho de no estar siempre conversando (ya que el silencio absoluto no existe). Sin embargo, el silencio puede ser peligroso, puede aislarnos completamente del mundo. Por eso cito aquí a un poeta brasileño, Carlos Drummond de Andrade: "admito que de los vegetales amo la carga de silencio/... / pero hay que intentar un diálogo, cuando la soledad es un vicio."
María Alejandra Barreto
-Alguna vez dijo usted que no tenía nada y que era el hombre más rico del mundo. Ahora que es muy rico ¿qué es lo que tiene?
-Sigo siendo el hombre más rico del mundo, porque tengo -gracias a Dios- amor, un trabajo que amo, libertad, y los placeres más simples de la vida, como por ejemplo caminar. El otro día estaba en una plaza de Ginebra escuchando a un grupo de guitarristas. Me quedé allí casi una hora, porque me di cuenta de que tocaban por el placer de tocar, que las flores de la plaza adornaban el lugar por el placer de adornar, que las personas aplaudían por el placer de aplaudir. La verdad es que las mejores diversiones del mundo son gratuitas. Es evidente que hoy tengo mucho más dinero que antes, pero la riqueza no se mide por la cantidad de dinero que uno posee, sino por el uso que le da. Veo a algunos amigos míos, ricos, que se pasan el día frente a la pantalla de la computadora tratando de hacerse aun más ricos operando en la Bolsa de Valores. En realidad esas personas son pobres, aunque tengan todo el oro del mundo.
Marina Tomasotti Capital -¿En qué elementos de su vida se inspiró para "El Alquimista"?
-La idea del libro surgió de un cuento de Jorge Luis Borges, quien a su vez se inspiró en Las Mil y Una Noches. Esa historia también está presente en una historia jasídica, en un texto de Rumi, etc. Cuando escribí el libro lo que yo quería era comprender por qué había pasado tanto tiempo soñando con ser escritor, en vez de empezar a escribir. Pero en esta vida todo tiene su momento adecuado. Yo soy el pastor que camina por el desierto, encuentra un vendedor de cristales, se lanza a la aventura, encuentra el amor, encuentra un sabio (El Alquimista) y aun así sigue adelante.
Juan M. Peña Capital -¿Qué escritores lograron dejar huella en su narrativa?
-Borges es el escritor que más admiro; es mi escritor de culto. Sin embargo yo creo que todos los libros que leí hasta ahora han dejado en mí una marca, una marca invisible. Y si habláramos de los escritores que releo, serían: Henry Miller (que me demostró que escribir es algo más que un ejercicio de estilo); Jorge Amado (que me enseñó a comprender a Brasil); William Blake (ejemplo de la importancia de la inspiración y de la tiranía de la memoria); George Orwell (quien no se limitó a escribir sino que trató de vivir lo que escribía).
Agustina Miranda Capital -¿Cómo es Coelho en un día de trabajo? Como dice en uno de sus libros ¿las cosas le salen mejor cuando está bajo presión?
-Hace poco escribí un blog respecto de lo que es para mí un día normal. Antes necesitaba estar bajo presión, pero ahora ya no lo necesito tanto. Por las mañanas me despierto y me levanto enseguida, camino, navego un poco por Internet, hago mi sesión de tiro al blanco con arco y flecha, tomo un almuerzo liviano y después me pongo a escribir. Pero sólo escribo cuando realmente tengo algo que decir. De lo contrario, me encuentro con amigos, leo, voy al cine. Ceno siempre con un buen vino, salgo de nuevo a caminar, y termino la noche leyendo un diario. Adoro la prensa en papel.
Eduardo Oscar D'Alessandro San Miguel
-¿Con qué libro sintió que cruzaba un umbral, que alcanzaba algún tipo de objetivo?
-Con "El peregrino". Hasta entonces mi sueño era ser escritor, pero no me atrevía a dar el paso más importante, que es transformar las intenciones en actos. Cuando terminé el "camino de Santiago", en 1986, ya tenía casi 40 años, una edad en la que muchas personas ya empiezan a pensar en la jubilación. Pero cuando regresé a Madrid tomé una decisión: o empezaba a escribir en ese mismo momento o me olvidaba de ese sueño para siempre. Mi mujer me brindó el apoyo necesario. Escribí "El peregrino" porque era el único tema que tenía para compartir, aunque yo creía que nadie se interesaría por un camino que en aquella época era completamente desconocido. Escribí debido a la necesidad de enfrentarme con mi propio sueño.
Karina Rocca Ramos Mejía -¿Qué sucede cuando no puede encontrar un final que lo conforme? ¿Lo interpreta como algo todavía no resuelto e insiste, o lo deja así porque piensa que por algo ha de ser? ¿Qué hace?
-En realidad, cuando empiezo a escribir un libro por lo general no sé cómo va a terminar. En "El vencedor está solo" el final me sorprendió mucho. La inspiración es algo vivo, algo que transcurre independientemente de la voluntad del escritor. Y a medida que voy avanzando rumbo al final, voy también descubriendo todas las cosas que me gustaría saber, cosas que estaban ya presentes en mi inconsciente pero que sólo llegué a saber cuando las escribí.
Gloria E. Giménez Haedo
-Con el auge del libro "El Secreto" y otras publicaciones y autores que fomentan esta nueva filosofía del pensamiento positivo y del insight ¿Cuál cree usted que es "su secreto" para mantenerse entre los autores más leídos?
-Yo no veo que mis libros fomenten el pensamiento positivo. En el mundo existen problemas reales, que deben ser enfrentados; y uno de ellos es, precisamente, la falta de compromiso que tenemos con nuestros sueños. Y la falta de respeto que tenemos hacia el sueño de los otros. Dicho eso, si yo buscase un "secreto" terminaría fracasando, porque se transformaría en una "fórmula". Y las fórmulas no sirven para escribir.
Mirna Gutiérrez Capital
-De entre todos los libros que escribió ¿alguno es su favorito?
-No puede existir un libro favorito. Los libros son como hijos, porque fueron generados con el mayor de los amores. Siempre que escribí un libro sin amor (y eso ya ha sucedido) terminé borrándolo de la computadora, nunca lo publiqué. Por lo tanto, cada libro que he escrito contiene una parte de mí mismo, aunque cada uno sea también diferente de los demás (como los hijos).
Graciela Chiappani Intendente Alvear, La Pampa
-¿Es usted Católico apostólico Romano? Cree en la Virgen María y en Nuestra Virgen de Luján?
-Soy católico apostólico romano, pero en este momento estoy viviendo una crisis con mi iglesia, ya que el actual papa ha dicho cosas con las que discrepo frontalmente. Y como católico, creo en la Virgen, con tal intensidad que compré una pequeña casa en los Pirineos, cerca del Santuario de Lourdes. Todos los años paso allí el día 31 de diciembre, orando. Una amiga mía, que vive en la Patagonia, me hizo conocer la Virgen de Luján. Hasta ahora no he tenido ocasión de visitarla, pero si Dios quiere, lo haré en algún momento.
María Soledad Altobelli Trelew, Chubut
-Con respecto a su último libro, "El vencedor está solo": ¿hubo un cambio de objetivos respecto de lo que venía escribiendo? ¿Quiso usted transmitir otro tipo de valores, sensaciones y sentimientos?
-El interés surgió cuando fui al Festival de Cannes en el año 2007. Vi una cantidad enorme de tiempo, talento y garra desperdiciados en busca del glamour, el lujo, la moda. Conocí algunas personas muy lúcidas, capaces de analizar perfectamente ese universo; pero esa lucidez no conducía a ninguna salida, a ninguna alternativa. Y de allí, de esa lucidez, vi surgir el cinismo, que para mí es el comienzo de la muerte del alma. ¿Cómo entonces no iba a tratar de penetrar en el corazón de esa locura colectiva? Como escritor sabía que allí había un mundo por revelar. Y por eso no creo que me haya distanciado del hilo conductor de mis libros. Siempre me interesé por la lucha por un sueño; y en "El Vencedor está solo" pude explorar la lucha por un sueño que no nos pertenece. Yo sentía que allí había algo que yo debía entender: ¿cómo es posible que ciertos sueños sean producidos en escala industrial, de manera completamente anónima, y aun así consigan fascinar a tantas personas?
Carolina Sandoval Venezuela -¿Cuál es la mayor similitud que a su parecer existe entre un alquimista y un vencedor que está solo? ¿Y qué sería eso especial que los hace diferentes?
-La mayor similitud es sólo el estilo en que escribo: directo sin ser superficial. Le dejo espacio al lector para usar su imaginación, y no me detengo en descripciones de lugares, ropas, etc. Como respondí anteriormente, cada libro es una pregunta que me hago a mí mismo, y que respondo en el momento en que estoy escribiendo.
Martín Godzdziewski San Nicolás
-En las primeras ediciones de sus libros, el título venía acompañado por una frase: "El Alquimista, una novela sobre los sueños...". "Verónica decide morir, una novela sobre la locura". ¿Qué frase acompañaría a su nueva novela?
-Ninguna. La verdad es que a mí nunca me gustaron esas frases que acompañaban los libros, pero eran una imposición del mercado estadounidense, y muchos otros países las reprodujeron. No creo que sea necesario explicar el contenido de una obra. Además, es absolutamente irreal e imposible intentar hacer eso en una sola frase. Esa idea surrealista desapareció con la publicación de "Brida", y desde entonces no se repitió. Un libro es mucho más complejo que un mensaje, no es posible resumir un libro en un mensaje. El libro aborda los diversos aspectos de la vida de una persona normal que busca un sentido para sus días.
Ana María Nicolau Martínez
-¿Cuál de sus personajes define mejor el yo íntimo de Coelho?
-Creo que el autor mismo. Flaubert dijo cierta vez: "Madame Bovary c'est moi" ("Madame Bovary soy yo"). En todos mis personajes existe aquello que yo he vivido, alguien que fue en contra de la corriente, porque en mi familia todos decían que un escritor brasileño jamás podría vivir de la literatura, y jamás sería traducido. Tuve que seguir adelante con miedo y con respecto, pero como ya respondí en una pregunta anterior, necesité hacer el "camino de Santiago" para juntar coraje. Quien no arriesga todo nunca llega a donde tiene que llegar. La vida es una apuesta en la oscuridad. Una persona gana cuando sus días tienen alegría y sentido. Y una persona pierde cuando a pesar de tener todos los valores que la sociedad le propone, lo que está haciendo no tiene ni alegría ni sentido para ella. La mayor parte de mis personajes se comportan de esa manera.
Florencia Arturo Caseros
-Muchas personas le habrán comentado la influencia que sus libros tienen en sus vidas. ¿Cuál fue la historia que más lo conmovió?
-Todos los días leo en mi correo electrónico y en mi blog relatos que me conmueven mucho. Sería una gran injusticia escoger alguno, porque los lectores están compartiendo lo que sienten, y el escritor necesita saberlo. No por vanidad sino para comprender que no está solo en el mundo, que de alguna manera las palabras son capaces de llegar al alma de las personas, cumpliendo así lo que todo ser humano tiene el deber de hacer: compartir sus experiencias. Cuando llega la noche abro mi casilla de correo y paso mucho tiempo leyendo; y me emociono con cada una de las experiencias que alguien tuvo la generosidad de compartir conmigo.
Traducción: Ofelia Castillo